Gerente general de desaladora Aguas Pacífico: “Toda la viabilidad del proyecto depende de dos permisos pendientes”

Gerente general de desaladora Aguas Pacífico: “Toda la viabilidad del proyecto depende de dos permisos pendientes”

Javier Moreno, gerente general de la desaladora Aguas Pacífico -propiedad de la gestora de activos Patria Investments-, participó recientemente en el Congreso Acades 2026. El ejecutivo señaló a Ex-Ante que la iniciativa presenta un 99% de avance, proyectando el inicio de producción para mayo de este año. Sin embargo, reveló que la operación final depende críticamente de dos autorizaciones de la Dirección General de Aguas y el Consejo de Monumentos Nacionales.


-¿Cuáles han sido los principales desafíos que han tenido en uno de los primeros proyectos de desalinización en la zona central del país?

-En proyectos como este existen tres temas muy complejos de resolver. El primero es la permisología. Es muy difícil y poco previsible, porque pueden aparecer sorpresas para las cuales el sistema no está preparado. Si surge un hallazgo -un algarrobo o alguna especie protegida que no se identificó al levantar el estudio de impacto ambiental- y ya estás construyendo, si no figura en tu Resolución de Calificación Ambiental (RCA), debes tramitar todo de nuevo.

En un proyecto con los contratos lanzados y las constructoras operando, tener que desmovilizar, parar y congelar implica costos enormes. El sistema no solo es enredado, sino que tiene muy poca flexibilidad y capacidad de acompañar la naturaleza de una inversión privada. No hablamos de reducir el estándar ambiental, sino de modernizarlo y adaptarlo para que sea más factible y menos costoso.

-¿Cuáles son los otros desafíos?

-Segundo, el tema comunitario. Existe poca observancia del Estado de Derecho y mecanismos de obstrucción que se han vuelto un negocio. Es muy fácil interponer un recurso de obra nueva para detener una construcción; los jueces suelen aceptarlo y fijan citaciones para varias semanas después mientras el contratista cobra por estar paralizado.

Al final ganamos los juicios y condenan en costas, pero estas suelen cubrir solo el costo del abogado y son marginales. Hay abogados profesionales que se dedican a detener proyectos para presionar por compensaciones o condiciones específicas.

-¿Y el tercero?

-Es el desafío de ingeniería y tecnología. Actualmente existe conocimiento en Chile y la tecnología está validada en todo el mundo: cómo pasar por ciertos terrenos, construir una captación subterránea o hacer un proceso eficiente. Hace 30 o 40 años el reto era encontrar gente que supiera hacer esto; hoy eso está resuelto, pero los otros dos problemas complican mucho el panorama.

-¿En qué etapa está su proyecto hoy?

-Estamos en un 99% de concreción. Deberíamos empezar a producir y entregar agua a los clientes -Colbún y Anglo American- entre mayo y junio, considerando que hay que probar y llenar una tubería de 105 kilómetros.

-¿Han tenido inconvenientes de permisología o con comunidades en este último periodo, o ese 1% restante es solo afinar detalles? Porque en un inicio del proyecto tuvieron grandes problemas con los pescadores. 

-No ha pasado un solo día desde que partimos en que no hayamos tenido dificultades con permisos o con la comunidad. En este minuto, toda la viabilidad del proyecto depende de dos permisos pendientes: uno con la Dirección General de Aguas (DGA) y otro con el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). Estamos en el límite de que el proyecto sea realidad, esperando que se otorguen estos permisos que tienen un impacto infinitamente bajo para el medio ambiente.

-¿Qué tipo de problemas están teniendo específicamente con el Consejo de Monumentos Nacionales?

-Dentro del trazado encontramos vestigios de artesanías. Notificamos a Monumentos Nacionales y pedimos permiso para una prospección. Trabajamos con 20 geólogos y 40 personas excavando y rescatando hallazgos. Se concluyó que no tienen valor arqueológico y presentamos el informe al CMN; ahora esperamos que nos autoricen a continuar la construcción. Este proceso ha mantenido parado un sector de la tubería durante un año. Son solo 60 metros afectados dentro de un trazado de 105 kilómetros, pero sin eso no podemos terminar.

-¿Y si no llega ese permiso, esos 60 metros no se pueden hacer?

-No se pueden hacer y el proyecto empieza a perder dinero. Hemos invertido US$ 1.300 millones. Mis accionistas corren el riesgo de no tener retorno si Monumentos Nacionales no autoriza. Tenemos créditos por US$ 900 millones por los que pagamos intereses diarios mientras esperamos que el Consejo se tome sus plazos, que suelen ser largos.

-¿Significa que el proyecto hoy está parado?

-No, estamos construyendo en el resto de los frentes, pero no se podrá terminar sin esos permisos. Tengo otro permiso pendiente para un cruce de cauce de 4 metros, absolutamente seco, que cruzo de forma aérea sin afectar nada.

Necesita la aprobación de la DGA y, si no sale, no puedo entregar agua ni generar ingresos. Esto hace que construir en Chile sea infinitamente riesgoso y poco predecible. Hasta ahora, la mayoría de los proyectos han sido mineros porque necesitan el agua a todo evento, pero los proyectos agrícolas, sujetos a una rentabilidad específica, no se harán porque el riesgo de que el costo de inversión aumente es infinito.

-¿Y el tema de no poder imponer servidumbre ha sido relevante?

-Absolutamente. Debería funcionar como en cualquier otra compañía de agua o electricidad: se busca el trazado más óptimo socialmente, con menor impacto, y se indemniza al propietario según corresponda. Si el trazado parte un campo a la mitad y el dueño ya no puede usarlo, se le compra el terreno entero; eso lo define un juez y otorga certidumbre. Actualmente, el riesgo es que una persona se niegue a dar la servidumbre cuando ya tienes todas las demás y no haya derecho a imponerla.

Fue complicado, pero ya superamos esa etapa; hoy el temor real es el Consejo de Monumentos Nacionales y la DGA. Luego vendrán los permisos para operar, que nunca terminan. Es importante que la ciudadanía entienda que el clamor por agilizar la permisología no es un capricho ni una intención de bajar el estándar ambiental, con el cual estamos comprometidos.

  • Poco después de la realización de esta entrevista, Aguas Pacífico recibió el permiso del Consejo de Monumentos Nacionales. Aún queda pendiente la aprobación de la DGA.