Patricio Arrau y Quiroz en Hacienda: “Sus conocimientos sectoriales son un plus, sabe dónde están los ‘lomos de toro’ que frenan la economía”

Patricio Arrau y Quiroz en Hacienda: “Sus conocimientos sectoriales son un plus, sabe dónde están los ‘lomos de toro’ que frenan la economía”

El economista Patricio Arrau fue socio de Jorge Quiroz en la consultora Gerens durante 6 años. Este martes, José Antonio Kast confirmó que Quiroz será el próximo jefe de las finanzas públicas. Arrau dice que “juntará, por primera vez en Hacienda, una visión de los equilibrios macroeconómicos con un conocimiento acabado y microeconómico de los sectores productivos”. Anticipa que para 2026 la economía crecerá un 3,5%.


-Hoy se ratificó a Jorge Quiroz en Hacienda. Ustedes fueron socios entre 1994 y el 2000 en Gerens. ¿Cómo recibes su llegada al gabinete?

-Me parece fantástico y, sinceramente, era algo esperable. Conozco mucho a Jorge; fuimos socios por largo tiempo, compartimos una trayectoria profesional y tenemos visiones muy parecidas sobre lo que el país necesita. Jorge tiene la inteligencia y la experiencia necesaria para lo que viene. Juntará, por primera vez en Hacienda, una visión de los equilibrios macroeconómicos con un conocimiento acabado y microeconómico de los sectores productivos.

-Mencionas ese conocimiento microeconómico, pero precisamente esa ha sido la crítica de algunos sectores: que Quiroz es “muy micro” para un cargo tan macro. ¿Qué respondes a eso?

-Esa crítica no tiene ningún sentido. Jorge es un economista muy completo. El hecho de que haya dedicado parte de su carrera a analizar sectores específicos no le impide tener una visión clara de la macroeconomía. Lo hemos visto durante años en sus columnas de opinión, donde ha planteado con nitidez los equilibrios necesarios en el gasto y la inversión. Al revés de lo que dicen los críticos, tener conocimientos sectoriales es un plus tremendo, un valor agregado que le permitirá identificar dónde están los “lomos de toro” que frenan la economía. Él ha sido siempre un gran macroeconomista también.

-¿Cuál debería ser, a tu juicio, la prioridad de su gestión?

-El desafío es gigante. Primero, enfocarse en reducir los gastos superfluos, una tarea que no será fácil, pero es esencial. Segundo, tiene que enviar un proyecto de ley para una rebaja tributaria corporativa al 23% para impulsar la inversión de las empresas. Es fundamental volver a integrar la economía y desregular muchos aspectos que hoy actúan como trabas. También es prioritario replantear la política medioambiental de aprobación de inversiones; necesitamos que sea racional, con decisiones rápidas y enfocadas en mitigaciones reales más que en simplemente impedir que los proyectos se ejecuten.

-El precio del cobre podría mantenerse alto, ¿podrá Quiroz resistir la presión política por gastar esos excedentes?

-No tengo ninguna duda de que Jorge respetará la institucionalidad fiscal. Tenemos una regla que es clara: cualquier ingreso extraordinario por sobre el precio de referencia se ahorra. Este año tendremos una recuperación importante de los fondos soberanos gracias al precio del cobre y al crecimiento cíclico, lo que permitirá bajar la deuda neta significativamente. Jorge tiene la convicción de cumplir con la meta de déficit estructural de 1,1% para este año. La presión política siempre existe, pero la institucionalidad fiscal está fuertemente respaldada por la profesión y por la trayectoria de alguien como él.

-¿Cómo proyectas la relación entre Hacienda y el Banco Central bajo la conducción de Quiroz?

-Será de una coordinación total y sin conflictos. Jorge es un economista muy respetado por sus pares y tiene un gran aprecio por la política que ha llevado adelante el Banco Central. Con la inflación convergiendo al 3% y las tasas de interés camino a su nivel de largo plazo, no veo ningún frente de fricción. Al contrario, habrá un respaldo mutuo para consolidar la estabilidad y el crecimiento. Además, Jorge buscará impulsar sectores estratégicos como la exportación de servicios, lo cual requiere una coordinación técnica fina en temas aduaneros y tributarios, algo que él domina perfectamente.

-Se observan señales positivas en la economía: una inflación convergiendo al 3% y un crecimiento que varios estiman puede superar el techo de las proyecciones de 3% del Banco Central. ¿Cómo ves el escenario macroeconómico?

-Estoy muy optimista. Hace ya un tiempo que vengo planteando en distintos círculos de debate que este año 2026 vamos a crecer bastante más arriba de lo que se venía esperando, incluso superando los rangos estimados inicialmente. Creo que perfectamente podemos llegar a ese 3,5% de crecimiento.

-¿Qué ves detrás de este cambio en las expectativas?

-La economía chilena ha mostrado una capacidad importante de recuperación cuando en su entorno hay muestras de políticas pro-mercado y pro-inversión. Hemos vivido años de un estancamiento real; si te fijas, los únicos dos gobiernos que han crecido menos que nuestros socios comerciales han sido los de Bachelet y Boric. Eso es consecuencia directa de políticas que desincentivaron la inversión.

Al liberarnos de ese enfoque, la economía va a saltar impulsada por lo que llamamos el espíritu empresarial schumpeteriano.

-Hablas de un salto importante.

-Absolutamente. Si logramos que la economía crezca al 4% en lugar del 2%, eso significa unos US$1.500 millones adicionales en ingresos para el fisco. En el próximo gobierno, con un crecimiento promedio de entre 3,5% y 4%, podemos mantener un nivel de deuda estable como porcentaje del PIB, incluso con un déficit de 1,8%.

Mi visión es que debemos apuntar a un balance estructural con un déficit cercano al 1% negativo, no necesariamente cero, porque con este nuevo dinamismo la deuda va a bajar proporcionalmente al PIB.

 

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