Presidente de SalmonChile y polémica por platas de ONG noruega: “Generan inquietud los propósitos de esos financistas”

Presidente de SalmonChile y polémica por platas de ONG noruega: “Generan inquietud los propósitos de esos financistas”

Los recursos, canalizados a través de una ONG con aportes estatales noruegos, habrían sido utilizados para respaldar reclamaciones territoriales en el borde costero, activando mecanismos que suspenden otras solicitudes, incluidas las de la industria salmonera.


Lo nuevo. Un reportaje de TVN reveló la existencia de un financiamiento por más de $500 millones proveniente de Noruega hacia comunidades lafkenche en el sur de Chile, lo que abrió un flanco de cuestionamientos por el posible impacto de estos recursos en iniciativas que afectan a la industria salmonera.

  • De acuerdo con la investigación, los fondos fueron canalizados a través de una ONG noruega que recibe aportes estatales de ese país.
  • El objetivo habría sido apoyar a comunidades indígenas en procesos de reclamación territorial, particularmente en el borde costero, donde se concentran múltiples proyectos ligados al cultivo de salmón.
  • Según el reportaje, estos recursos han contribuido a impulsar acciones que buscan paralizar o dificultar el avance de concesiones en dichas zonas.

La reacción del gremio. Desde la industria, el presidente de SalmonChile, Patricio Melero, planteó que el tema abre interrogantes relevantes.

  • “El financiamiento internacional a organizaciones locales para intentar obstaculizar el desarrollo productivo es un tema que debe preocupar a todos los sectores, pues genera legítimas inquietudes sobre transparencia y los verdaderos propósitos de esos financistas”, señaló.
  • Agregó que “lo relevante es que Chile pueda desarrollar su potencial productivo en el marco de una competencia justa y transparente”, destacando el rol de la industria en la generación de actividad económica en la macrozona sur.

Por qué es relevante. El tema adquiere especial sensibilidad considerando que Noruega es el principal competidor de Chile en la industria del salmón. Ambos países concentran más del 80% de las exportaciones globales.

  • A mediados de los 2000, la producción chilena estuvo cerca de igualar a la noruega: en 2006 Chile representaba el 38,9% de la producción mundial, frente al 40,5% de Noruega.
  • Sin embargo, la irrupción del virus ISA —detectado en centros chilenos y que tuvo origen en ese país europeo— modificó el escenario. Para 2020, Noruega alcanzó el 47,4% de la producción global, mientras Chile retrocedió al 31,1%.

La ONG detrás de los aportes. La organización identificada en el reportaje es Norwegian People’s Aid (NPA), también conocida como Ayuda Popular Noruega.

  • Se trata de una entidad fundada en 1939, vinculada históricamente al movimiento obrero de ese país, que hoy opera en más de 30 países con programas que van desde el desminado y el desarme hasta la ayuda humanitaria y el desarrollo.
  • En el caso de Chile, la ONG ha mantenido vínculos de larga data con organizaciones locales. De acuerdo con sus propios registros, ha apoyado iniciativas en el país desde la década de 1980 y, en años más recientes, ha trabajado con la organización Identidad Territorial Lafkenche, que agrupa a comunidades mapuche del borde costero sur.
  • Su trabajo incluye, entre otras áreas, el acompañamiento a pueblos originarios en procesos de reclamación de derechos territoriales.
  • NPA tiene un financiamiento mayoritariamente público: cerca del 82% de sus recursos provienen del Estado noruego, a través de su agencia de cooperación internacional y del Ministerio de Relaciones Exteriores.
  • En el marco de un acuerdo vigente desde 2020, estos aportes alcanzan montos cercanos a los US$ 89 millones anuales.
  • El secretario general de la organización es Raymond Johansen.

La defensa de la ONG. En el reportaje, la jefa para América Latina de la organización, Beate Thoresen, descartó la existencia de un conflicto de interés en estos aportes. “Es una casualidad que hayan escogido como beneficiarios a un grupo indígena con reclamaciones costeras en las mismas zonas donde Chile produce salmón”, señaló.

  • Añadió que la legislación que sustenta estas solicitudes “fue aprobada en Chile y nosotros no la sugerimos como tal. Fue una iniciativa del pueblo lafkenche”.
  • La nota también recogió la visión del expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien planteó que los efectos de esta situación son evidentes.
  • “Hoy día la ley lafkenche permite pedir 4 millones de hectáreas de mar para un grupo que no son más de algunas familias, 80, 100 personas. Cuando piden esa concesión, todo se paraliza. Y ahí la industria salmonera no puede desarrollarse”, afirmó.

La postura de Noruega. Desde la embajada de Noruega en Chile buscaron desmarcar al gobierno de estos aportes. El embajador señaló que “Noruega y Chile son los dos principales productores de salmón del mundo” y subrayó que la relación entre ambos países es de colaboración más que de competencia.

  • “Somos socios cercanos, colaboradores y no competidores. El mercado es lo suficientemente grande para ambos actores”, afirmó, destacando además la cooperación público-privada en áreas como ciencia, investigación y regulación.
  • Respecto del caso, indicó que la ONG “nos ha informado que tuvo un proyecto de colaboración con una ONG chilena entre 2004 y 2014. Este fue un proyecto independiente y no refleja las posturas del gobierno noruego”.

El rol de la Ley Lafkenche. Por más de 18 años, la Ley Lafkenche se ha consolidado como uno de los instrumentos más influyentes —y debatidos— en la administración del borde costero.

  • Promulgada en 2008, la normativa creó la figura de los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO), permitiendo a comunidades indígenas gestionar áreas que han utilizado ancestralmente, reconociendo su vínculo cultural, económico y espiritual con el mar.
  • A casi dos décadas de su entrada en vigencia, su implementación ha ido generando efectos que trascienden su objetivo original. El debate se ha intensificado tanto en sectores productivos como en el mundo político, debido al impacto que tiene sobre proyectos de inversión en zonas costeras.